//Chico Sprint, con la música en las venas

Chico Sprint, con la música en las venas

Lo vemos pasar todos los días por la ciudad, con sol, lluvia, frío, nada lo detiene, rapidito, siempre amable, es difícil imaginarlo inactivo, el es Eduardo Speranza, o mejor conocido como «Chico Sprint», nombre artístico ganado haciendo sus primeros palotes en la música, como él lo explica: «Yo salí del servicio militar, con 20 años y entré a trabajar a Supertap, y a los quince días mas o menos había una despedida de un muchacho que se casaba, cenamos y luego de los postres comenzaron, ¿no hay nadie que cante? y yo me ofrecí, pero les pregunté: ¿a capella? no, no te hagas problemas, voy a buscar un guitarrista.
Y así fué, vino el músico, y el primer tema que canté fué uno de Chico Novarro, entonces el presentador me dice cuando me va a presentar en el segundo tema: ahora te presento como «Chico Sprint», «Chico» porque hiciste un tema de Chico Novarro, y «Sprint» por la velocidad, porque lo cantaste muy rápido, y ahí me quedó «Chico Sprint» para toda la vida, y luego se agregó «Aplanadora», que me lo puso Marcelo Ferrari, cuando andábamos por Mar del Plata con «Cooperativa de Arte Rayuela».
«En ese tiempo, en el inicio yo hacía algo cómico, a la gente le gustaba el humor, es decir temas de Gaby, Fofó y Miliky, pero a mi me gustaba lo romántico, Miguel Angel Robles, José feliciano, así que en el año 2000, dejé «Rayuela»y el «El Café de las Musas» y comencé con Fernando Martínez y Luis Borré que luego dejó el grupo por razones de salud y se incorporó Jorge Yañez».
Por último, Eduardo nos cuenta la muestra de fotos de la que fue protagonista en el año 2011, gracias a Daniel Muchiut, «Daniel me vió una vez y comenzó a seguirme, para todos lados, íbamos a Ayarza, Las Marianas, La Rica, en fín, para todos lados, me siguió por seis años, iba juntando fotos, a veces en la camioneta de Fernando, a veces en auto y siempre iba atrás el, sacando fotos, haciéndonos preguntas y así fue, hasta que sale la muestra, con bastante éxito, muy linda y ahí se viralizó, de tal manera que el otro día me encontré en Olivo con gabriel vallone, y me contó que en Barcelona vió en algún momento la muestra de Daniel».
Para el final, Eduardo deja a toda la comunidad de Chivilcoy, el mensaje positivo que se desprende de la sonrisa de buen tipo, de su millón de amigos que cosechó a lo largo de sus 74 jóvenes años, y allí lo dejamos, libre como su música.