//La conmovedora seriedad de las fotos antiguas

La conmovedora seriedad de las fotos antiguas

Por Lis Solé

La seriedad en los rostros producida por la inmovilidad del tiempo de exposición denotaba además otra concepción sobre el tiempo, la muerte y la memoria.

Impensable en estos tiempos estar sin sonreír en las fotos y sin embargo, es rarísimo encontrar fotos antiguas donde la gente se vea sonriente.

La explicación de tanta seriedad está dada principalmente por el tiempo que debían permanecer quietos para que la máquina “pudiera scannear” la imagen, o sea, estaban quietos para “aguantar” el largo tiempo de exposición.

Incluso había un pequeño dispositivo que se colocaba detrás de la cabeza para que ésta no se moviera ya que no era “una instantánea”.

Pero también, el mismo hecho de tomarse una fotografía era una cosa muy seria porque no se tomaban fotografías todos los días y posar para una foto, era casi como posar para un cuadro.

Además, la severidad en la imagen denotaba la seriedad de la vida y el valor de lo estético. Una selfie risueña es la antítesis de un retrato solemne y no tiene ninguna profundidad ni valor artístico.

Esa gente seria se divertía tanto o más que la gente en la actualidad pero el pensamiento hacia el tiempo, la muerte y la memoria era completamente diferente y allí reside la esencia y el encanto de las fotografías antiguas.

La seriedad en los rostros, además del tiempo de exposición y el nerviosismo de una foto que quizás fuera la única que se sacara en la vida, denotaba otra concepción sobre el tiempo, la muerte y la memoria.

DETALLES DE LA FOTOGRAFÍA:

Fotografía de la Familia Larrieta- Gurbista. 1913. En la foto se ve a Eulalia Larrieta Aguirre (casada con Zenón Gurbista) con sus hermanos e hijos. Arriba: Los hijos de Eulalia: Nemesia Gurbista, Josefina Gurbista, Manuel Gurbista, Celedonia Gurbista y José Ramón Gurbista. Debajo de izquierda a derecha sentados: Eulalia Larrieta casada con Gurbista, Eusebia, Manuel Larrieta, Alejandro Larrieta, y Gregorio Larrieta. La nena es María Paz Gurbista y el nene, José Luis Larrieta (nació el 12 de junio de 1916) entre sus padres. (Solé, 227). Foto E