Farmacias de turno
Diciembre 30, 2020

La Farmacia Social – patrimonio chivolcoyano

Pascual Grisolía tuvo una actuación decisiva en los pilares de esta farmacia calificada como "la prescursora de las obras sociales"

La Farmacia Social – patrimonio chivolcoyano
El Profesor Juan Esteban Zanelli nos guía de la mano a un inquietante viaje al pasado, para conocer la historia de esta emblemática farmacia
En referencia al artículo sobre el cambio de nombre de la Farmacia Social a Farmacia Mitre, me gustaría contarles brevemente la historia de esta farmacia, o al menos el motivo de su existencia.
Creo que no habrá muchos chivilcoyanos que ignoren las grandes olas inmigratorias que conformaron el pueblo durante el siglo XIX y, particularmente, esa herencia italiana que hasta modificó espacios y dio identidad a barrios como el Barrio del Pito.
Si bien estos inmigrantes provenían de diversas naciones: italianos, franceses, vascos, etc.;  casi todos los italianos del sur que llegaron a Chivilcoy se agruparon en lo que posteriormente se llamó el “Barrio del Pito”, al que transformaron en una “pequeña República de Italia”. Allí una figura se destacó entre todos esos “tanos” y fue ni más ni menos que don Pascual Grisolía. Pascual fue consejero, amigo, y por sobre todo, el banquero. Los inmigrantes no depositaban sus ahorros en bancos, se los daban en resguardo confiando únicamente en su honradez. También se convirtió para ellos en Gestor de Permisos, adelantó dinero para embarques y les procuró un espacio para vivir en aquella “comarca” que fue el Barrio del Pito, allí llegaron a llamarlo “el Rey sin Corona”.
Grisolía, una vez afianzado económicamente, fundó la Sociedad de Socorros Mutuos Italiana  el 7 de Julio de 1867 que luego, por votación de sus miembros, el 20 de marzo de 1868 modificó su nombre por Sociedad de Socorros Mutuos Operaria Italiana.
En este punto debemos comprender algunas cosas que hoy parecen naturales o normales, pero por aquel entonces no lo eran. Estas personas que le confiaban todo a don Pascual se dedicaban principalmente a ser panaderos, músicos, changarines, sastres, peones, poceros, albañiles, colocadores de bombas de agua, fleteros, quinteros, bolicheros y almaceneros, entre otras especialidades obreras. No existía nada parecido a un Monotributo, aportes jubilatorios y menos que menos algo así como una Obra Social. Es por ello que estas sociedades de socorros mutuos fueron tan importantes, incluso algunas veces han servido de trampolín para algún partido político.
Todos, sin excepción, aportaban una suma de dinero que no les fuera prohibitiva y la Sociedad de Socorros Mutuos Operaria Italiana se ocupaba de brindar la posibilidad a sus asociados de disponer de la asistencia de  médicos, farmacéuticos y otras necesidades primordiales con las que no contaban.
Y aquí es donde surge la famosa Farmacia Social, sí la misma que existe aun hoy, solo que se emplazaba en la vereda de enfrente y actualmente se encuentra en manos privadas, pero originalmente fue fundada para el fin de ser algo así como lo que hoy llamaríamos “la precursora de las Obras Sociales”. De allí su nombre: “Social”, ya que para eso estaba, para dar un servicio social a quienes sino no habrían tenido acceso a medicamento alguno.
Si bien ya en el siglo XX pasó a manos privadas y perdió por completo ese sentido de comunidad, al menos mantenía su nombre original, hoy la deberán llamar con otro nombre. No obstante, el espíritu y esencia de las cosas no se modifican por cómo se las llama sino que permanecen, se encarnan y existen siempre que exista alguien que recuerde el por qué de esa existencia. Chivilcoyanos, no importa el nombre de la farmacia, pero no olviden por favor por qué se fundó, no olviden que algunos de sus antepasados curaron sus heridas y enfermedades y quizá alguno de ustedes este hoy en el mundo gracias a eso. Recordemos a la famosa e histórica Farmacia Social simplemente por esa esencia pionera, por ese interés por el bien común.

               

Juan Esteban Zanelli