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Septiembre 4, 2020

Silencio Tóxico: Un nuevo crimen ambiental

Las líneas del siguiente artículo se desprenden de un Trabajo de Investigación sobre Contaminación Ambiental, realizado por dos estudiantes del Profesorado en Geografía: Analía Guevara y Florencia Lopez. Pertenecientes al Instituto Superior de Formación Docente N°109, San Antonio de Padua, partido de Merlo.

Silencio Tóxico: Un nuevo crimen ambiental

Miedo ambiente

¿Se imaginan en un corto plazo no poder hacer uso del aire, suelo y agua? ¿Qué pasaría si se enteran de que cada vez son más los afectados por el consumo de aguas contaminadas, alimentos envenenados y el aire irrespirable por la carga de tóxicos? ¿Y qué pasaría si te enteraras que todo eso es por un hecho en común y que se dio en un solo día en un lapso de pocas horas? ¿¡Terrible, no!?

El envenenamiento de nuestra región pampeana lleva mínimo 3 décadas. ¿Por qué? Sería el interrogante. Para eso tendríamos que hacer un recorrido histórico entre modelos de producción y el accionar de los diferentes gobiernos; mucha tela para cortar, pero lo que más nos interesa comunicar es la calidad de lo que consumimos, bebemos y respiramos, y más aún cuando pensamos qué consumen, beben y respiran nuestros hijos.

Para adentrarnos en este crimen ambiental, tendríamos que empezar por comentar que el 27 de septiembre del 2019 a las 4:30 am, en el partido de Mercedes, en el pueblo de La Verde,  a pocos Km de aquí, estalló una fábrica de químicos (SIGMA AGRO S.A) destinados al agronegocio, utilizados en fumigaciones de miles de hectáreas de diferentes cosechas, pero originariamente de los campos de soja que podemos ver al costado de la ruta cuando nos escapamos en un día de sol a disfrutar ese aire limpio, diferente al de la ciudad.
¿Diferente? ¿Limpio? recuerdo que nuestras abuelas solían decir eso, y, que además, ese aire puro nos curaba las alergias, que era sano... ¿¡Qué paradójico, no!?



INCENDIO DE LA FABRICA SIGMA AGRO S.A, PARTIDO DE MERCEDES. 27/09/2019

Esa madrugada del 27 de septiembre del 2019 se derramó por un incendio 228.000 litros de agroquímicos destinados a la fumigación de los campos. Una parte considerable de químicos se infiltró por las napas subterránea, y otro tanto se evaporó formando una nube toxica que viajo por gran parte del territorio bonaerense. ¿Qué pasó esa noche? ¿Qué fue lo que detonó semejante tragedia? Y algo importante ¿Por qué te estas enterando hoy, y no en su momento por algún medio de comunicación? Creo que tenemos la última respuesta: “Silencio social”. Silencio como el que nos solicita el cuadro de la enfermera al entrar en una sala de hospital, “silencio, por favor”. Silencio por la magnitud de los hechos, por el perjuicio socioambiental, y las pérdidas económicas que puede llegar a ocasionar para el partido de Mercedes; las llamas superaban el techo de cualquier casa, las lenguas de fuego bailaban en el cielo que aún esperaba el amanecer, las luces de las autobombas y las sirenas le ponían cortina musical al momento que los vecinos no podían entender. Todo era parte del principio del caos.

Secuelas de un hecho
Litros y litros derramados de varios componentes que se utilizan para matar plagas, fertilizar los suelos, y proteger a los cultivos, provocaron un grave impacto socioambiental. Según expertos, el ser humano puede consumir un determinado porcentaje de agroquímicos que ingresan al organismo a lo largo de la vida. Ahora bien, saquemos cuentas, acá se derramaron 228 mil litros de productos químicos de alta peligrosidad para una persona. No alcanzaría la vida entera para absorber semejante cantidad de productos tóxicos. Situación por demás desesperante que vivieron los vecinos de La Verde en los días posteriores al incendio, ya que empezaron a ver camiones cisternas que aspiraban el barro toxico de los alrededores de la fábrica y sus desagües.
Y si le sumamos más consecuencias,  como el deterioro del suelo a largo plazo, napas contaminadas, vegetación muerta,  y poca calidad del aire, estamos hablando de un verdadero desastre ambiental.

Éste trabajo de investigación tiene otros temas para hacerse oír, para que llegue a cada uno de los lectores, y se empiecen a preguntar: ¿Qué consumimos?, ¿Qué llevamos como alimento a nuestra mesa diaria?, ¿El agua que bebemos es segura?, ¿El aire que respiramos es limpio?.
 Además de ello, indagar ¿Qué cosas pasan y no nos enteramos? ¿Quiénes son los responsables? ¿Quiénes deben pagar por lo que sucedió? ¿Se pudo haber evitado éste hecho? Respuestas que, sin dudas, quedarán para un próximo encuentro.



Por: Analía Guevara y Florencia Lopez